REDES SOCIALES Y LOS MUNICIPIOS

ENTREVISTA CONJUNTA A MARÍA PAULA GANDUR, ARIEL ALTAPARRO Y DANIEL CARRANZA; INTEGRANTES DEL EQUIPO DEL CAMPUS VIRTUAL DE LA OEA POR JOSÉ LUIS TESORO

 

1. ¿Cómo perciben la inserción de las administraciones públicas en las redes sociales?

La inserción de las administraciones públicas en las redes sociales es hoy –más que una opción- una necesidad. Son una vía de contacto cotidiano con los ciudadanos, no sólo como mecanismo para mejorar la prestación de servicios, sino como fuente de conocimiento de sus perspectivas, de su percepción de sus problemas, de sus propias prioridades, preferencias y limitaciones. Se trata de un mecanismo hoy insustituible para ejercer una escucha activa, ágil y con autentico sentido cívico.

La concurrencia a las redes sociales, lejos de responder a una “moda” momentánea, se ha incorporado a la vida cotidiana de gran parte de las personas, tanto en la faz vincular, laboral y profesional, como en otras actividades individuales. La participación de las administraciones públicas en estas redes transforma la comunicación tradicional, dotándola de valor agregado, al darle un formato menos estructurado y ubicuo, por ende más coloquial y oportuno.

Por ejemplo, un caso ilustrativo en la región es el de Brasil. En respuesta a una serie de reclamos coordinados desde redes sociales -como sucedió antes en Medio Oriente y Europa- la presidencia optó por “desempolvar” mecanismos de inserción en redes sociales que había usado asiduamente en época electoral, y aggiornarse rápidamente con presencia institucional de Planalto en Facebook.

2. ¿Qué valores e intereses cívicos se potencian y cuáles podrían resultar afectados con la inserción de las administraciones públicas en las redes sociales?

En primer lugar se potencia la participación, dado que el uso activo de redes sociales por parte de ciudadanos y gobiernos permite explorar diversas modalidades de inclusión, participación y construcción colectiva. Aún cuando las administraciones no generen mecanismos adecuados para un efectivo ejercicio de la participación, los ciudadanos pueden expresarse a través de las redes sociales y descubrir que no están solos en lo que sienten o piensan. Si bien ese sentido de comunidad facilitado por las redes puede propiciar valiosas iniciativas cívicas, también implica riesgos asociados a los sesgos emergentes de la divergencia de representatividad entre las redes y la ciudadanía en su conjunto; algo que, por ejemplo, existe en Facebook y se agrava en Twitter.

También se potencian la equidad y la solidaridad. La equidad por la oportunidad que tiene cualquier persona de interactuar con la administración pública, con prescindencia de su lugar de residencia o de su condición económica o socio-cultural, superándose así barreras propias del “mundo físico”. La solidaridad se potencia con la dinámica de las redes, al propiciar que demandas o reclamos de diversos individuos o grupos sociales se transformen en “causa común”, cuando de otra manera perderían fuerza por su dispersión.

Por otra parte, la velocidad con que ciudadanos y gobiernos pueden recibir y enviar información puede afectar la veracidad y pertinencia de la misma, lo que implica un riesgo para los valores e intereses cívicos. Pueden propagarse viralmente grandes falsedades manipuladas por intereses inciertos.

En relación a posibles efectos o impactos desfavorables, interpretamos que su eventual alcance y magnitud dependerá de las propuestas de las diversas instituciones. Entendiendo a los valores e intereses cívicos como un “activo” social, entendemos que las administraciones públicas pueden contribuir a su desarrollo, promoviendo –a través de sus propias actuaciones- la responsabilidad cívica como eje.

3. ¿Cuáles serían sus sugerencias para mejorar la inserción de las administraciones públicas en las redes sociales?

Las redes sociales son un nuevo canal con un inmenso potencial interactivo. La inserción de las administraciones públicas en esas redes transita –en todo el mundo- una etapa exploratoria, y por ende no existen aún pautas consolidadas en la materia.

Un primer paso importante para una administración pública es concertar la importancia y la funcionalidad que se asignará a las redes sociales dentro de su estrategia de comunicación con los ciudadanos.

Una vez que las redes sociales se incorporan en la cadena de dialogo, de una forma pensada, concertada y sistemática, es posible dar paso a experimentos sobre los alcances, niveles de información y relaciones a construir a través de las redes sociales. Es necesario perder el miedo a experimentar y a equivocarse. La innovación surge de haber incurrido en algunos errores.

Los gobiernos que siempre van a la zaga de lo que otros hacen pierden el impacto de lo nuevo y eso no ayuda a dar el paso más importante, que el ciudadano confíe en que: (a) más allá de la postura “de moda”, la inserción de la administración pública en las redes responde a una genuina vocación de apertura en relación a sus ciudadanos, y (b) que cualquiera sea la persona con quien interactúe por parte de la institución, las respuestas que obtenga en relación a las actuaciones encaradas tienen pleno respaldo institucional.

4. ¿Podrían reseñar las características del Curso OEA y su potencial contribución para la inserción de las administraciones públicas en las redes sociales?

Con el curso “Gobierno en la era de las redes sociales” la OEA abre horizontes para obtener mejores resultados e impactos con la inserción y participación de los gobiernos y administraciones públicas en las redes. El curso presenta un conjunto de características fundamentales que lo distinguen nítidamente de otras ofertas formativas en la materia. En primer lugar desarrolla un análisis sistemático de los sectores y segmentos ciudadanos que usan redes sociales, para luego dar paso a un cuestionamiento sobre las posibilidades de las administraciones públicas al hacer uso de las redes sociales en la interacción con la ciudadanía. Adicionalmente, el curso ofrece, a lo largo de su desarrollo, diversas herramientas concretas para pasar de la teoría a la práctica en el uso de las redes.

Al igual que todos los cursos del Campus Virtual de la OEA, su característica principal es la de poner a disposición un espacio de aprendizaje colaborativo, el cual se desarrolla a través de actividades guiadas por un tutor experto. Este esquema permite que se conozcan realidades de diversos países. Finalmente, y a través de un ejercicio práctico, los participantes tendrán la posibilidad de desarrollar un proyecto de aplicación de lo aprendido, a través de una propuesta de estrategia de inserción de una institución de gobierno en una o varias redes sociales.

El curso se dirige, más que a la mera exhibición de “buenas prácticas”, a que los participantes asimilen la esencia de las herramientas y su potencial, de manera que cada cual pueda aplicarlas -con sus propias ideas y estrategias-.para responder a las necesidades y realidades de los respectivos ámbitos de actuación.

5. ¿Desean hacer referencia a alguna cuestión adicional?

Deseamos resaltar un conjunto de aspectos por tener en cuenta para la efectiva inserción de las administraciones públicas en las redes sociales:

En primer lugar, es fundamental concertar y diseñar estrategias, planes y programas precisos para la inserción en las redes sociales, acordes con los auténticos propósitos de las organizaciones. Deben estar bien claros los propósitos -de escucha, información, interacción, transparencia- y las herramientas disponibles para concretarlos. En caso contrario, existe el riesgo de que la velocidad y el bajo costo de la interacción terminen desvirtuando el uso de las redes, con creciente alejamiento de los objetivos Institucionales en relación a la ciudadanía.

En segundo lugar, cabe considerar que cualquier estrategia en redes será potenciada si está encuadrada en una política y una estrategia de Gobierno Abierto que incluya participación ciudadana, transparencia activa y pasiva, libre acceso a la información pública, apertura de datos, colaboración, entre otras vertientes para el ejercicio de un auténtico civismo informacional. Si realmente deseamos cultivar relaciones profundas y duraderas –sustentadas en la confianza- con la ciudadanía, la interacción debe ser lo más amplia posible y la redes sociales serán, junto con otros medios, un efectivo canal para su ejercicio.

En tercer lugar, señalamos que la inserción de los gobiernos en las redes sociales debe ser promovida a partir de la riqueza que supone la construcción de capital social sustentada en la “virtud cívica” de diversos individuos e instituciones, que aislados no producen el mismo efecto que integrados en una misma red.

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